"Llegué a los talleres de Ashteck con dudas, heridas y una necesidad urgente de cambiar. No imaginé que en unas horas podría sentirme tan ligera, tan en paz conmigo misma. Aprendí a mirar mis emociones sin miedo y, sobre todo, a perdonarme. Hoy, más que sanar, siento que he despertado. Gracias por mostrarme el camino hacia mi propia luz"